El Príncipe Philip: desde Grecia hasta Westminster

Publicado por Abel Fernandez

La semana pasada, el viernes por la mañana tuvimos la noticia del fallecimiento del Príncipe Philip, marido de la Reina Elizabeth Segunda. En cuanto nos enteramos lo publicamos en las redes de La Siesta Inglesa y en la newsletter que se enviaba pocas horas después. Muchas y muchos de vosotros nos habéis mostrado vuestro interés y tristeza por la noticia así que vamos a dedicarle el artículo de hoy.

Podríamos dedicar páginas y páginas para hablar de todo sobre el Duque de Edimburgo. Así que nos vamos a centrar en su vida antes de ser monarca, una infancia muy movida y bastante dura. Veremos la vida del Príncipe Philip desde Grecia hasta Westminster, donde se casó.

Retrato del Príncipe Philip en el palacio de Buckingham
El Duque de Edimburgo en el Buckingham Palace. Fuente: Wikipedia

Antes de entrar en su vida, decirte que Philip era un hombre muy apuesto, muy guapete, muy encantador y la reina ya le echó el ojo cuando se conocieron en Dartmouth, cuando Philip era un cadete. En ese evento Real, Philip tuvo la encomienda de escoltar a las princesas Elizabeth y Margaret. El flechazo fue recíproco y unos años más tarde empezaron a enviarse cartas cuando ella tenía 13 años y él 18.

Mañana tendremos un nuevo número de la newsletter con algunas curiosidades del Príncipe Philip y del matrimonio con la Reina Elizabeth. Si quieres recibirla gratuitamente en tu correo electrónico, te puedes registrar aquí.

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Infancia movida

Philippos nació en una villa de Grecia el 10 de junio de 1921. Fue el quinto hijo del Príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y la Princesa Alicia de Battenberg. Por cierto, descendientes también de la Reina Victoria de Reino Unido. Cuando tenía solo un año, su familia tuvo que emigrar a Francia. El motivo en una línea fue que se perdió una batalla, se culpó a Andrés por la pérdida, lo arrestaron y la corte decidió expatriarlo de por vida. Una naviliera británica los evacuó y acabaron en el suburbio de Saint-Cloud en París.

A los 9 años, lo mandaron a Reino Unido con su abuela materna Victoria Mountbatten, viuda del Marqués de Milford Heaven y su tío George Mounbatten, segundo Marqués de Milford Heaven. Por cierto, Mountbatten es la versión inglesa del apellido de su madre, Battenberg. Esto es importante porque este apellido, Mountbatten, será el elegido cuando se haga su pasaporte británico.

Imagen de Milford Heaven
Imágenes de Milford Heaven. Fuente: Wikipedia

Por cierto, Milford Heaven es un pueblo del sur oeste de Gales muy bonito y que vale la pena visitar si vienes de visita a Gales. Eso sí, puede hacer bastante viento en la playa. 

Philip tuvo una primera educación en una escuela Americana en París. Luego, una vez en Reino Unido, atendió a la Cheam School en el sur de Inglaterra durante 3 años, hasta que volvió a Alemania. Poco después, con el aumento del Nazismo, el fundador de la escuela alemana, judío, fue perseguido y se mudó a Escocia. Allí fundó la Gordonstoun School y Philip fue a estudiar a esa escuela.

De momento tenemos: Grecia, Francia, Inglaterra, Alemania y Escocia, para un pequeño Philippos de unos 12 años.


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Inicios como Marine

Cuando acabó la escuela, en 1939, completó un trimestre como cadete en la Real Academia Naval de Dartmouth. Sí, donde conocería a Elizabeth, pero no todavía. Aún le tocaría volver a Grecia con su madre, con la que por cierto había tenido poco contacto, como repatriado. Solo estuvo un mes ya que su primo, ahora Rey Jorge II de Grecia pidió que volviera a Reino Unido a continuar su aprendizaje para la Marina Real. Ahora sí que llegaría el momento de conocer y ver a Elizabeth por primera vez. 

La familia Real visitó la Real Academia Naval en Dartmouth donde justamente Philip estudiaba para ser cadete. Su tío Louis Mounbatten encomendó a Philip que cuidara de las princesas, siendo ellas unas niñas, mientras los Reyes hacían sus actos reales. Ese primer encuentro entre los futuros amantes y esposos pudo no ser casual y estar orquestado por el tío y tutor de él, Lord Louis Mountbatten

Imagen de la Royal Naval Colleage en Dartmouth donde estudió el Príncipe Philip para ser cadete
Royal Naval College Dartmouth. Fuente: Andrew Yong at the English Wikipedia, CC BY-SA 3.0

Ahí consiguió un poco de estabilidad al menos por un año cuando se graduó como Cadete, el mejor de su promoción. Digo un poco, porque vino la Segunda Guerra Mundial y el sirvió a la Marina Real Británica durante el conflicto.

Una curiosidad, en la Segunda Guerra Mundial, Philip batalló por las tropas británicas mientras que sus cuñados, los maridos de sus hermanas Sofía y Teodora, batallaban en el bando contrario, el de los alemanes. 

Su encomienda en la Segunda Guerra Mundial era la de proteger el grupo militar australiano en el océano índico. Ahí estuvo poco tiempo ya que después de que Italia invade Grecia, Philip fue enviado a la flota Mediterránea. En 1941 consiguió varios ascensos y logros, como la Cruz de Guerra en Grecia, varias menciones en despachos, etc. Pero fue en 1942 cuando consiguió el puesto de Primer Teniente del HMS Wallace, siendo el más joven en conseguir ese rango en la Marina Real Británica. Dos años después se embarcó con la flota británica del Pacífico en una acción en Tokyo Bay contra Japón. Y fue en 1946 cuando pudo volver a Reino Unido para quedarse. 

Y en verano de ese mismo año, pidió la mano de Elizabeth al Rey. El Rey acabó aceptando pero con condiciones.

Las dudas del Rey

El rey tenía dudas, la primera era el origen y nacionalidad de Philip. En las monarquías, sobre todo en aquella época, es muy importante la procedencia. Tu puedes ser magnífico o magnífica, que como tu familia tenga una mancha en su expediente, te va a ser difícil convencer a ciertos rangos de las casas reales y la política. Y la familia de Philip de Grecia, tenía su apellido manchado. 

Al Rey no le hacía mucha gracia que su padre, Andrés de Grecia y Dinamarca, había sido fuertemente rechazado por su propio país. Dejando a su familia pobre, viviendo de la caridad de la familia de Alicia, su esposa y madre de Philip, en el exilio.

Tampoco le hacía mucha gracia, la influencia que tenía Louis Mountbatten sobre su sobrino Philip y dudaba si Philip podía ser un caballo de Troya del Lord en la casa Real y cuál podían ser sus ambiciones.

Imagen del Príncipe Philip con Louis Mountbatten
Príncipe Philip (Derecha) con Louis Mountbatten (Izquierda). Fuente: Getty Images

El Rey George y la Reina Consorte Isabel Bowes-Lyon pidieron a Elizabeth esperar hasta su vigésimo primer cumpleaños para el compromiso oficial. Con esto la familia Real ganaba tiempo y aprovecharon para llevar a Elizabeth de viaje a Suráfrica. 

Durante este tiempo Philip de Grecia hizo los deberes; abandonó sus títulos nobiliarios de Grecia y Dinamarca, dejaría de ser el Príncipe Philippos de Grecia y Dinamarca para Philip Mountbaten y pasaría a tener pasaporte británico

Finalmente, en Julio de 1947 desde el Palacio de Buckingham, el Rey y la Reina anunciaron el compromiso de su querida hija Elizabeth con el Teniente de la Marina Británica Philip Mountbaten.

Quedaba pendiente el tema de la religión, sí ya lo sé, ¿qué problema hay?, recuerda que estamos a mediados del siglo XX todavía. Aunque Philip se identificaba como Anglicano, él fue bautizado como Griego Ortodoxo. Así pues, el Arzobispo de Canterbury, quiso regularizar, vaya palabra como si fuera un delito, la situación del príncipe y en Octubre de 1947 recibió oficialmente su comunión en la Iglesia Anglicana. 

Boda del Píncipe Philip y la Reina Elizabeth

Finalmente se casaron el 20 de Noviembre de 1947 en la Abadía de Westminster. Por cierto, en la mañana del día de la boda, Philip fue nombrado Duque de Edimburgo, Conde de Merioneth y Barón de Greenwich. Títulos que ahora sustenta su hijo Carlos, Príncipe de Gales.


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Anuario del Coronavirus: un año de pandemia en el Reino Unido – Los inicios

Publicado por La Siesta Inglesa

Pues bueno, aquí estamos, un poco más de un año después de que empezara el primer confinamiento en Reino Unido, a raíz de la pandemia del coronavirus, y estamos a pocos días del inicio de la segunda fase de la desescalada de este, el tercer confinamiento en Reino Unido.

Aviso que este anuario me ha quedado bastante largo, entonces lo he divido en varios artículos que iré publicando. También los complementaré con las newsletters consecutivas de cada artículo. Si te interesa tener más detalles, aún estás a tiempo de suscribirte gratuitamente para recibirla mañana en este enlace: https://lasiestainglesa.com/newsletter

Mis primeros recuerdos del coronavirus

Recuerdo antes de que empezara todo, y a veces escucho podcasts o veo realities grabados, justo cuando el problema era evidente en China y parecía que podía llegar a Europa pero aún no había llegado, que eramos muy inocentes y bastante ignorantes con lo que se venía; gente pensando “que esto era un problema de China y con no ir al restaurante chino estaban salvados”. ¡Perdona! Sí, esto lo llegué a escuchar, bueno en fin…

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Mi error al elegir el aeropuerto más barato y más lejano

Cuando fui a Londres por primera vez elegí el vuelo al aeropuerto más barato y en mi caso, al llegar, me di cuenta que no fue la mejor opción.

Publicado por La Siesta Inglesa

Hace ya ocho años viajé por primera vez a Londres, la primera de muchas hasta que por fin me vine a vivir a Reino Unido cuatro años después. Esa primera vez cometí lo que consideré luego un error al elegir los vuelos.

Con este artículo no pretendo concluir que siempre es mejor elegir los aeropuerto más caros y más cercanos, si bien es cierto que en mi experiencia, elegir el aeropuerto más barato en cuanto al billete de avión pero más lejano, fue un error y más abajo explico porqué. También debo añadir que fui yo quien cometió el error en parte por mi ignorancia y en mucha parte por no informarme antes de realizar la compra. Mi objetivo aquí es simplemente mostrar las diferentes opciones, informarte de ellas y recomendarte tener todas las opciones en cuenta para que no te pase como a mi, para cuando tengas la posibilidad de venir a visitar esta maravillosa ciudad, Londres.

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Virginia Woolf y la vigencia de las ideas

Publicado por Laura Cera

Dinero y una habitación propia. Dos elementos con los que, en mayor o menor cantidad y superficie, estamos acostumbradas a convivir. Una mezcla que, en función de las aspiraciones y la realidad de cada una, puede derivar en un equilibrio gratificante o más bien en todo lo contrario. Puede que no siempre se valoren lo suficiente –aunque la pandemia los ha elevado hasta las primeras posiciones del ranquin de prioridades vitales– pero, ¿qué haríamos sin ellos?

En 1929, Virginia Woolf llegaba a la conclusión que, como mujer, para poder dedicarse a la literatura precisaba estos dos requisitos. Dos ingredientes más bien poco habituales en pleno período de entreguerras, al borde de una Gran Depresión y en una sociedad protagonizada y narrada por hombres. Un escenario en el que la autora se alzaba como la excepción de la norma tras recibir una herencia inesperada y tener dos libros en el mercado. Dos pretextos que le permitían algo aparentemente tan asequible como pagar la cuenta del restaurante. Woolf compartió su conclusión en una serie de conferencias que impartió en un par de college femeninos de Cambridge sobre mujeres y ficción. Unas reflexiones que van mucho más allá del poder adquisitivo y los metros cuadrados, que quedaron publicadas para la posteridad en su ensayo “Una habitación propia” (“A Room of One’s Own”).

Portada de la primera edición Una habitación propia de Virginia Woolf, diseñada por Vanessa Bell
Portada de la primera edición Una habitación propia de Virginia Woolf, diseñada por Vanessa Bell
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Elizabeth Garrett, la primera mujer en ejercer la Medicina en el Reino Unido que luchó por las que vinieron después

Publicado por Adela Domínguez

Que una mujer consiguiera el título de Medicina y ejerciera la profesión en el siglo XIX en el Reino Unido, y en el mundo en general, era algo impensable. Para todos menos para Elizabeth Garrett, la primera mujer en ejercer la medicina en el Reino Unido, y una de las pioneras a nivel mundial.

Elizabeth Garett nació en Londres en 1836 y desde muy pequeña tuvo claro que ella quería ser doctora. Sin embargo, cumplir su sueño no fue algo sencillo. Entró en la facultad de Enfermería, aunque acudió a las clases de Medicina hasta que sus compañeros se quejaron y la expulsaron. Contrató a un tutor que le diera clases de anatomía y fisiología y comenzó a trabajar como enfermera en distintos hospitales con la esperanza de conseguir una plaza en Medicina. Gracias a su esfuerzo acabó consiguiendo la tan deseada oportunidad que le permitió formarse como doctora.

Retrato de Elizabeth Garrett pionera en Medicina en Reino Unido
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Emmeline Pankhurst: la lucha violenta por el voto femenino en Reino Unido

Publicado por Adela Domínguez

En algún momento de nuestras vidas todos hemos oído hablar, tarde o temprano, de Emmeline Pankhurst. Sobre ella sabemos que fue una de las líderes de la lucha sufragista británica y que junto a otras mujeres peleó para conseguir el voto femenino. Y también sabemos que muchos la utilizan a día de hoy como justificación de las acciones violentas durante protestas ciudadanas. Pero, ¿quién fue en realidad y por qué fue tan importante?

Emmeline nació en julio de 1858 en Manchester. Sus padres eran muy activos en el mundo de la política y la introdujeron en el mundo del sufragismo cuando tenía 14 años. Asistió a la escuela parisina École Normale. Sin embargo, el liberalismo de sus padres no quitó que la educaran para ser una buena madre y esposa.

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El arte de levantar la mano

Escrito por Karmel Almenara

Según un reciente artículo publicado en HEPI (Higher Education Policy Institute), el nivel de participación de las mujeres jóvenes en la educación superior ha alcanzado ahora el 56,6%, en comparación con el 44,1% de los hombres jóvenes. Sin embargo seguimos hablando de brecha de género ¿por qué? Como profesora de español y previamente asistente de español para chicos y chicas de entre 11 y 18 años, hablamos sobre la situación de la mujer en el mundo hispánico y solemos toparnos con el concepto de ‘techo de cristal’ con el que cada vez más adolescentes están algo familiarizados, pero que poco saben explicar en la práctica. Mi escuela es únicamente para chicas hasta los 16 años, por tanto, la educación y el profesorado suele hacer hincapié en el empoderamiento femenino, la superación de los estereotipos de la sociedad patriarcal y la incorporación de las jóvenes a las asignaturas de STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Hasta ahí todo suena bastante normal y, de hecho, prometedor. Sin embargo, en una reciente clase que tuve con mis estudiantes de 17-18 años, con exposiciones sobre diferentes aspectos del franquismo, me decidí a pedir a los estudiantes que levantaran la mano para no poner a nadie en el punto de mira. Cuál no fue mi sorpresa que de una clase de 10 chicas y 4 chicos, las chicas fueron las últimas en levantar la mano.

Como he mencionado previamente, la escuela intenta promover una educación feminista y de empoderamiento hasta los 16, entonces ¿qué había pasado? ¿por qué mis chicas, tan inteligentes, tan valientes y emprendedoras no se decidieron a levantar la mano?

Se podría argumentar que quizá fuera cosa de un día, algo sin importancia, el cansancio de un viernes por la mañana. El problema es que seguí observando al grupo durante las semanas siguientes y la historia siempre era la misma. Si yo pedía voluntarias o voluntarios, los chicos ponían su mano en alto y no era hasta un par de preguntas después que las chicas levantaban la mano. Se podría argumentar que las chicas quieren ser amables al verse en mayoría y quieren dar la oportunidad a los chicos primero, o tal vez las chicas están demasiado cansadas o son perezosas y por eso no quieren levantar la mano, pero ¿y si la razón se encuentra en algo más profundo y oscuro? ¿y si estamos empoderando a las chicas desde la escuela femenina pero se encuentran sin recursos de comportamiento ante los chicos? ¿y si las chicas no quieren parecer todo lo inteligentes y valientes que son ante los chicos para no intimidarlos?

Obviamente, no he podido aún descifrar el puzle de su comportamiento y, en el fondo, creo existe una mezcla de razones. Por un lado está esa falta de herramientas para trabajar en un ambiente mixto debido a su educación por sexos, pero por otro está el techo de cristal, ese mensaje constante de los medios y la sociedad patriarcal en general que rebaja a las mujeres a meros objetos de decoración en videoclips o critica duramente y condena al ostracismo a las mujeres que expresan su inteligencia de forma pública. Por mi parte, pienso sacar este tema a debate en mis clases para seguir escuchando y dejando hablar y expresarse a las generaciones presentes y futuras.

Karmel Almenara


Este marzo queremos que VOSOTRAS pongáis la voz y seáis escuchadas en el blog de La Siesta Inglesa. Si te apetece explicar algo, contar una historia o recordar la de una mujer, te invitamos a rellenar este formulario y publicaremos el texto el siguiente lunes. Si sabes de alguien que le pueda interesar, le puedes compartir el formulario o nos puede contactar en [email protected]

Lady Houston, una gran heroína británica

Publicado por Adela Domínguez

Las mujeres han sido siempre las grandes olvidadas de la historia. Los libros de texto nos hablan del papel de los hombres en las guerras, de los grandes mandatarios y de los nombres masculinos de grandes personalidades. Sin embargo, eso no quita que fueran muchas las mujeres que han influído en el tránsito de la historia.

Todos hemos estudiado en muchas ocasiones la Segunda Guerra Mundial, conocemos nombres de grandes generales y hemos visto en miles de películas las caras de esos héroes británicos, franceses y americanos que vencieron a los nazis. Pero no fueron solo ellos. Svletana Alexievich ya se encargó en su libro La guerra no tiene rostro de mujer de dejarnos claro que las mujeres soviéticas también estuvieron en el frente de batalla luchando contra los alemanes.

Durante esta época, el Reino Unido también tuvo su heroína particular que cambió el rumbo de su historia. Se trata de Lady Houston, la gran olvidada por los libros de texto.

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Los 3 acentos de Reino Unido e Irlanda más atractivos

Publicado por La Siesta Inglesa

Hoy, empezamos a abordar el tema de los acentos en Reino Unido e Irlanda. Digo empezamos a abordar porque no podemos hacerlo en un solo artículo, hay tantos, con tantos matices y variaciones, que es imposible. Como hay tantos acentos, hoy vamos a conocer los 3 acentos más atractivos de Reino Unido e Irlanda según los británicos. Así pues, si te gusta este tema, házmelo saber en las redes o en los comentarios aquí abajo y traeré más acentos en artículos posteriores.

Un pequeño disclaimer al principio para indicar que en Reino Unido hay casi tantos acentos como familias o incluso como personas. Pero en términos generales, los expertos agrupan (obviamente hablo en tercera persona porque yo no soy experto para nada) cada micro acento en grupos de características compartidas para definir los acentos. 

Otro disclaimer es que no soy lingüista, ni experto en fonética, así que voy transcribir los sonidos a como creo yo que se pronuncia (con mi acento español).

¿Bueno va, qué acentos hay en Reino Unido?

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Consejos para viajar al Reino Unido con diabetes

Publicado por Adela Domínguez

El coronavirus nos ha quitado los viajes. Pero hay algo que no nos puede quitar y es la ilusión por el primer viaje que hagamos cuando todo esto pase (que empieza ya a sonar un poco a “cuando tenga tiempo y dinero voy a…”). Últimamente me he puesto melancólica y estoy recordando aquellos tiempos en que me montaba a un avión con mi mochila y una sonrisa en la boca que todo el mundo podía ver porque, aunque me cueste recordarlo, hubo un tiempo en que la única mascarilla que usaba era la del pelo. Y al recordar estos viajes me he dado cuenta de cómo mis prioridades y preocupaciones durante los viajes cambiaron en 2014 cuando me diagnosticaron diabetes. 

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